Sequía y altas temperaturas pudieran afectar rendimientos de los cultivos norte-verano

Sequía y altas temperaturas pudieran afectar rendimientos de los cultivos norte-verano

Prensa Asoportuguesa.- 

Modelos meteorológicos apuntan a que Venezuela tendrá precipitaciones por debajo del promedio, por lo menos durante el primer trimestre de este 2019, debido a la presencia del fenómeno El Niño, caracterizado para esta zona por la presencia de altas temperaturas y una fuerte sequía. 

El pasado 14 de febrero, el Centro de Predicciones Climáticas/NCEP/NWS y el Instituto de Investigación de Clima y Sociedad emitieron la primera advertencia sobre la presencia de este fenómeno climático, cuyas condiciones estiman que continúen en los próximos meses.

Este fenómeno coincide con la cosecha correspondiente al ciclo norte-verano 2018-2019 que se lleva a cabo en importantes zonas agrícolas como el estado Portuguesa, donde se ha registrado una fuerte sequía, a diferencia de años anteriores en que cayeron algunas precipitaciones leves que favorecieron a los cultivos.

Jimmy Sánchez, investigador del Departamento Técnico de la Asociación de Productores Rurales del estado Portuguesa (Asoportuguesa), señaló que la sequía y las temperaturas más altas que las acostumbradas pudieran afectar los rendimientos de rubros como el frijol y ajonjolí, a los cuales les ha faltado humedad para desarrollarse y expresar un mejor potencial de cultivo.

“Este período seco perjudicó a los cultivos, que presentan fallas en su germinación y población porque los suelos tenían menos humedad, lo que nos pudiera impedir tener la producción que esperábamos antes del inicio de la siembra”, expresó el investigador de Asoportuguesa.

Estas condiciones climáticas exponen a los cultivos a que se desarrollen en condiciones de poca humedad en el suelo, limitando su rendimiento y propiciando situaciones para que plagas y enfermedades prosperen y afecten el potencial de rendimiento.

Sánchez explicó que ciertos áfidos y mosca blanca proliferan cuando hay sequía y las temperaturas son elevadas, pudiendo exacerbarse con controles no eficaces por efecto de fallas en la disponibilidad de determinados insumos. “Hemos tenido que echar mano de otros productos que no son tan específicos para este tipo de plagas que nos ayudan aunque no son los más idóneos para contrarrestar los efectos”, dijo.

Invierno 

Según los modelos meteorológicos que se tienen a mediano plazo,  las precipitaciones por debajo del promedio y las temperaturas por encima de lo normal, se registrarán durante el primer trimestre de este año, por lo que se está a la expectativa ante la posibilidad de que estas condiciones se extiendan por otros meses, coincidiendo con la entrada del ciclo invierno y el inicio de la siembra de maíz blanco y amarillo para la arepa y otros alimentos de primera necesidad para los venezolanos.

Ante esta situación, Sánchez destacó la importancia de que los productores agrícolas se planifiquen, esperen que ocurran las primeras precipitaciones y que acumulen una buena cantidad de agua en los suelos, para poder iniciar la siembra de maíz.

“Todavía faltan pronósticos más cercanos al inicio de la época de lluvias. Es probable que éstas comiencen un poco más tarde y pudiesen estar por debajo de lo normal, es decir, quizás al principio hayan altas temperaturas -que son buenas para el ciclo de maíz- pero menos agua de la necesaria. Sin embargo, habría que esperar a ver cómo será la distribución de las precipitaciones, que es lo más importante para el rendimiento del cultivo, el cual no necesita agua en cantidades exageradas”, enfatizó.

Variabilidad

El comportamiento de esta alteración climática no es igual en todos los países y no siempre tiene la misma intensidad ni duración. A diferencia de Venezuela y Brasil, por ejemplo, en Perú y Ecuador se estima que aumenten las precipitaciones con la incidencia de tormentas tropicales y huracanes en el Pacífico.

El fenómeno de El Niño es uno de los varios ciclos climáticos irregulares que se producen por la interacción entre el océano y la atmósfera, siendo un fenómeno propio de la variabilidad climática que se manifiesta mediante cambios en los patrones normales de comportamiento de las corrientes oceánicas, los flujos de viento, y la distribución de las precipitaciones y la temperatura.