Insecticidas biológicos: una tendencia global de uso viable en la agricultura

Insecticidas biológicos: una tendencia global de uso viable en la agricultura

Prensa Asoportuguesa.-

De las crisis nacen las oportunidades y en momentos de dificultades en el acceso a los insumos para el cultivo de rubros agrícolas, el Departamento Técnico de la Asociación de Productores Rurales del estado Portuguesa (Asoportuguesa) se prepara en el uso de insecticidas biológicos, como la alternativa más viable y efectiva para sustituir a los productos químicos que no se consiguen en el mercado.    

Como parte de esta preparación, los técnicos participaron en una charla sobre el Bacillus Thuringiensis para el control de insectos-plagas, a cargo del especialista Rafael Rodríguez, profesor de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) y asesor de Agroven, empresa venezolana que trabaja con biotecnología aplicada a la agricultura.

Agroven describe al Bacillus Thuringiensis como una bacteria que existe naturalmente en el suelo y que es perjudicial para las larvas de insectos como mariposas, polillas, gorgojos y escarabajos, siendo efectivo en el ataque de plagas que atacan a algunos cultivos agrícola de importancia para la producción de alimentos como el maíz y arroz.

Una de las bondades del producto es su modo de aplicación y versatilidad, sobre el cual el Insai (Instituto Nacional de Salud Agrícola Animal) realizó una prueba de eficacia en la que establece como recomendación, una dosis de 2 a 3 litros por hectárea para controlar la plaga que actúa como barredor en las primeras etapas del cultivo y como cogollero en la época más seca”, dijo Rodríguez.

A su juicio, los insecticidas biológicos son una tendencia global y su uso es viable, teniendo una buena experiencia en grandes países productores, donde se aplican sobre cultivos cerealeros y son elegidos por tratarse de productos “amigables” que no alteran ni contaminan el ambiente y no ponen en riesgo la salud propia y del entorno, ya que no contienen químicos. 

El especialista destacó que los insecticidas biológicos se deben usar siguiendo las consideraciones del técnico y otras condiciones que con necesarias generar como la calidad del agua con un pH óptimo y un equipo de aplicación que no esté contaminado con químicos, para que el producto no pierda efecto.

Es importante el diagnóstico del técnico, para establecer la edad del cultivo, la fenología tanto del cultivo como del insecto y la calidad del agua, la cual generalmente debe tener un pH neutro que esté entre 6 y 7.5, para que se active la bacteria”, enfatizó.

Retos

Si bien en otros países del mundo se trabaja con biotecnología y productos biológicos, en Venezuela los cultivos tradicionalmente se manejan con la aplicación de químicos, por lo que la transición y el cambio de paradigma de los agricultores reacios son unos de los retos a enfrentar ante la coyuntura actual que atraviesa el circuito agroalimentario nacional.

“De parte del agricultor hay cierto rechazo pero hay una circunstancia que se puede revertir a favor de lo ambiental y es el hecho de que no existen agroquímicos en el mercado y los poco que hay están extremadamente costosos. Tenemos que aprovechar esa circunstancia para que el productor incurra en el uso de insecticidas biológicos, garantizándole calidad y buenos resultados”, dijo el asesor de Agroven.

En el mundo está plenamente demostrado que se puede ser competitivo con el uso de los insecticidas biológicos, sobre los cuales también se tiene el desafío de generar en suficientes cantidades ante el eventual aumento de la demanda, por parte de los agricultores, de acuerdo con lo manifestado por Rodríguez.

Oportunidad

Por Asoportuguesa, el investigador Jimmy Sánchez resaltó que ante el déficit de agroquímicos y el compromiso de seguir produciendo, se está evaluando la posibilidad de trabajar con insecticidas biológicos, los cuales “son una oportunidad crucial para que podamos emprender un camino de manejo y uso agronómico amigable con el ambiente y que nos permita abrirnos a la posibilidad de producir productos orgánicos, lo cual sería un plus en cultivos como el ajonjolí donde hay una oferta exportable latente”.

“Como Departamento Técnico, tenemos la responsabilidad de homogenizar los criterios y trabajar en la orientación y recomendaciones al agricultor desde el punto de vista ecológico, como oportunidad de negocio y como estrategia frente a la situación económica y de disponibilidad de insumos que existe actualmente”, refirió Sánchez.

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